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Sindrome de piernas inqiuetas

Síndrome de Piernas Inquietas en personas mayores


El síndrome de piernas inquietas (SPI) en personas mayores, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico que se caracteriza por una sensación incómoda en las piernas, generalmente durante el reposo o la inactividad. Las personas que padecen este síndrome sienten una necesidad irresistible de mover las piernas para aliviar la sensación desagradable. Suele ocurrir por la tarde o la noche cuando estás sentado o recostado.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Sensación incómoda en las piernas: Las personas con SPI experimentan una sensación desagradable en las piernas, a menudo descrita como hormigueo, picazón, quemazón, cosquilleo o una sensación de «gusanos» moviéndose dentro de las piernas.
  • Necesidad irresistible de mover las piernas: La sensación incómoda en las piernas provoca un impulso incontrolable de mover las piernas para aliviarla. Este movimiento alivia temporalmente los síntomas, pero puede dificultar el descanso y el sueño.
  • Empeoramiento en reposo o inactividad: Los síntomas del SPI tienden a empeorar cuando la persona está en reposo o inactiva, como cuando está sentada o acostada. Por lo tanto, los síntomas suelen ser más pronunciados durante la noche, lo que puede interferir con el sueño.
  • Alivio con el movimiento: El movimiento de las piernas proporciona alivio temporal de los síntomas. Caminar, estirar, dar patadas o realizar movimientos similares puede calmar la sensación incómoda.
  • Movimientos involuntarios en las piernas por la noche. El síndrome de las piernas inquietas puede estar asociado a otra afección más común llamada movimiento periódico de las extremidades durante el sueño, que hace que muevas las piernas y patees, posiblemente durante la noche, mientras duermes.

¿Cómo se puede prevenir el Síndrome de Piernas Inquietas?

No existe una forma definitiva de prevenir el síndrome de piernas inquietas, pero puedes tomar algunas medidas sencillas de cuidado personal y cambios en el estilo de vida para reducir la gravedad de los síntomas y mejorar tu calidad de vida:

  • Establece una rutina de sueño regular: Intenta acostarte y levantarte a la misma hora todos los días para ayudar a regularizar tu ciclo de sueño. Puedes ver nuestro artículo, Trastornos del sueño o insomnio en personas mayores.
  • Evita sustancias estimulantes: Limita o evita el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, ya que pueden empeorar los síntomas del SPI.
  • Mantén un estilo de vida saludable: Realiza ejercicio regularmente, lleva una dieta equilibrada y evita el sedentarismo. El ejercicio puede mejorar los síntomas y promover un sueño más reparador.
  • Evita situaciones estresantes: El estrés puede empeorar los síntomas del SPI, así que intenta encontrar técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda, para reducir el estrés en tu vida.

Factores de riesgo

  • Historia familiar: Tener antecedentes familiares de SPI aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. Esto sugiere una posible predisposición genética en algunos casos.
  • Edad: El SPI puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común en adultos de mediana edad y mayores. Los síntomas suelen empeorar con la edad.
  • Género: Las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar SPI que los hombres. Esto puede estar relacionado con cambios hormonales durante el embarazo y la menopausia.
  • Condiciones médicas subyacentes: Algunas condiciones médicas, como enfermedad de Parkinson, neuropatías periféricas, insuficiencia renal y diabetes, están asociadas con un mayor riesgo de SPI.
  • Deficiencia de hierro: La falta de hierro o anemia puede aumentar el riesgo de SPI. El hierro es necesario para la producción de dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel en el control del movimiento y la función de las piernas.
  • Uso de ciertos medicamentos: Algunos medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos y medicamentos utilizados para tratar las náuseas y los mareos, pueden aumentar el riesgo de SPI o empeorar los síntomas en personas susceptibles.
  • Embarazo: El SPI es más común durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre. Los síntomas suelen desaparecer después del parto, pero pueden volver en futuros embarazos.

Algunas complicaciones

Aunque el síndrome de las piernas inquietas no provoca otras afecciones graves, los síntomas pueden variar desde apenas molestos hasta incapacitantes. Muchas personas con el síndrome de las piernas inquietas tienen dificultades para dormir o permanecer dormidas.

El síndrome grave de las piernas inquietas puede causar un notable deterioro en la calidad de vida y provocar depresión. Es posible que el insomnio provoque somnolencia diurna excesiva, pero el síndrome de las piernas inquietas puede dificultar dormir la siesta.

¿Cómo tratar el Síndrome de piernas inquietas?

El tratamiento del síndrome de piernas inquietas (SPI) se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Aquí hay diferentes enfoques de tratamiento que pueden ser utilizados:

  • Cambios en el estilo de vida: Adoptar hábitos de vida saludables puede ser mejorado para controlar los síntomas del SPI. Estos cambios pueden incluir mantener una rutina de sueño regular, evitar el consumo de sustancias estimulantes como la cafeína y el alcohol, hacer ejercicio periódicamente y practicar técnicas de relajación.
  • Suplementos de hierro: Si se detecta una deficiencia de hierro en los análisis de sangre, el médico puede recomendar suplementos de hierro para corregir el déficit. Esto puede ayudar a aliviar los síntomas en algunas personas.
  • Medicamentos: En casos más severos de SPI, los medicamentos pueden ser recetados para controlar los síntomas. Algunos de los medicamentos utilizados comúnmente son:
    • Dopaminérgicos: Estos medicamentos ayudan a aumentar los niveles de dopamina en el cerebro, lo que puede aliviar los síntomas del SPI. Ejemplos de dopaminérgicos incluyen pramipexol, ropinirol y levodopa.
    • Anticonvulsivos: Algunos medicamentos anticonvulsivos, como la gabapentina y la pregabalina, pueden ser eficaces para aliviar los síntomas del SPI al reducir la excitabilidad nerviosa.
    • Opioides: En casos severos y cuando otros tratamientos no han sido efectivos, se pueden utilizar opioides bajo la supervisión de un médico. Estos medicamentos pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero su uso se limita debido a los posibles efectos secundarios y el riesgo de dependencia.
  • Terapia de compresión: El uso de medios de compresión graduada en las piernas puede ayudar a aliviar los síntomas en algunas personas. Estos medios aplican presión suave en las piernas, lo que puede mejorar la circulación y reducir las sensaciones incómodas.
  • Terapias complementarias: Algunas personas han encontrado alivio a través de terapias complementarias como acupuntura, masajes, técnicas de relajación y fisioterapia. Estas terapias pueden ayudar a reducir el estrés, mejorar la circulación y aliviar los síntomas del SPI.

Es importante trabajar en colaboración con un médico para desarrollar un plan de tratamiento individualizado y adecuado para las necesidades del paciente. Cada persona puede responder de manera diferente a los tratamientos, por lo que es posible que sea necesario realizar ajustes en el enfoque terapéutico para encontrar lo que funciona mejor para la persona a cuidar.

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